ESTRÉS HÍDRICO

 

Por Lic. Ma. Guadalupe Rico Mtz.

  El fenómeno del estrés hídrico deambula en nuestro país. En el Distrito Federal abren la llave en zonas donde existía normalmente el agua y se encuentran con que el líquido fue racionado. El volumen demandado es superior  al suministro en algunas ciudades del país. Un serio dilema al que nos estaremos enfrentando en las próximas décadas.

 

  Estimaciones que en 2030 la población mexicana  será de 120.9 millones de personas. Se considera que el 82% de la población vivirá en localidades urbanas a las que sumarán problemas que se vienen arrastrando como son la falta de vivienda, servicios de salud, luz, drenaje, transporte,  seguridad, desempleo, etc.

 

   El consumo de agua en el mundo ha duplicado desde hace dos décadas, la población desde el siglo pasado triplicó, el gasto del agua aumentó seis veces; la disponibilidad está declinando a raíz del crecimiento poblacional, los cambios en los hábitos, la urbanización, los procesos productivos y el cambio climático.

 

  Aunque la polución del agua es conocida desde la antigüedad, las naciones industrializadas tuvieron éxito en controlar la contaminación proveniente de las industrias, continúan con los problemas en tierras de cultivo y con las aguas que fluyen a los centros urbanos; aquí en México no escapamos de alguna de estas contrariedades.

 

   En nuestro territorio tenemos, ríos, lagos, lagunas y mares contaminados con productos químicos, pesticidas, residuos industriales,  basura, aguas negras, metales tóxicos, etc., que provocan serios daños a la salud de la población con la presencia de enfermedades parasitarias, de la piel  y serios casos de cáncer. Dentro de la fauna y flora, determinadas especies corren peligro de desaparecer, varias de ellas endémicas.

 

  El Programa Nacional Hídrico 2007-2012, propuesto por el gobierno tiene como propósitos: Mejorar la productividad del agua en el sector agrícola; incrementar el acceso y calidad de los servicios  de agua potable; alcantarillado y saneamiento; promover el manejo integrado y sustentable del agua en cuencas y acuíferos, entre otros. No dudamos del cumplimiento.

 

  Solo resta a las autoridades aplicar la ley indistintamente ante delitos ambientales como: descargar aguas residuales fuera de parámetros, explotar aguas nacionales residuales, abusar de volúmenes mayores a los autorizados, arrojar basura, sustancias tóxicas o peligrosas, lodos de plantas de tratamiento, o cualquier otra sustancia que contamine y, a aquellos que desperdicien el  agua ostensiblemente.

 

  *periodista y docente de desarrollo sustentable