
Encanto
y Canto.
Amparo GONZALEZ BERUMEN.

Las aves son indefectibles en el equilibrio biológico por evitar el
desarrollo de plagas, malezas e insectos dañinos al hombre. Moradoras del
mundo en exquisito estilo que se han adaptado íntegramente al dominio del
aire mediante el vuelo, subordinando todo su organismo a tal necesidad. Su
cuerpo está provisto de sacos aéreos, los largos huesos de su esqueleto
contienen aire, y su musculatura pectoral es como un motor de vuelo.
Las plumas facilitan a las aves su movilidad por encontrarse insertadas en
tractos bien definidos, y guardar espacios de aire que sirven para mantener
el calor. El revestimiento de plumas es uno de sus signos más esenciales y
fascinadores: su plumaje se renueva periódicamente para cumplir una
encomienda, observándose en algunas especies el cambio de coloración. Muchas
aves migratorias efectúan la muda en sus refugios de invierno, regresando a
sus hogares con vistosas libreas cuyos visos metálicos varían al jugar con
la posición de la luz. Alegre
iridiscencia inscrita en la curvatura del arco iris…
En algunas aves el pico y las patas son de dimensiones notables y depende su
forma de la función que desempeñen. Los románticos flamencos, las espigadas
garzas y las cigüeñuelas los tienen muy largos y les hacen lucir hermosos.
Otras ostentan formaciones cutáneas decorativas o nupciales; tales son las
crestas de los faisanes, los cisnes,
los pavos y los gallos. Algunas presentan uñas en las alas, como los
avestruces y algunos patos.
A excepción de ciertas aves exclusivamente polares, la gran mayoría no
tienen zonas de expansión o fronteras exactas debido a su incomparable
virtud de desplazamiento. En las heladas regiones polares, en el verdeo de
valles y bosques, en las altísimas montañas, en las praderas, en los
desiertos y junto al hombre habitan las aves.
El canto del macho
en algunas especies es melodía nupcial. Mas no canta sólo para enamorar a la
hembra, sino –en el caso de las aves migratorias- para anunciar que ha
elegido territorio de anidación y no permite visita. En el orden de los
pajarillos, el canto es característica que se podría llamar virtuosa porque
han sido nombrados aves
cantoras. Entre ellas se distinguen el canario y el ruiseñor. Lope de Vega
nos deja una variación “saltarina, plena y romántica”:
Canten ruiseñores
y con dulces silbos
sus amores cuenten
a estos verdes mirtos.
Fabriquen las aves
con nuevo artificio
para sus hijuelos
amorosos nidos.
La anidación es una de las etapas más importantes en la vida de las aves por
el crecimiento de los polluelos. Sus nidos son construidos con los más
diversos materiales como diminutas ramas o palos tejidos, y su lecho es de
plumas o lanas. El pájaro carpintero utiliza para tal fin los hoyos de los
árboles, o los cimienta allí. Conocida por todos es la devoción con que las
aves cuidan huevecillos y polluelos. Cuando la tarea de incubación es
realizada por la hembra, el macho es un centinela. Muchas nobles funciones
cumplen estos seres alados, y una, cual mandato divino y axiomático, es la
misión de alimentarnos.
Ante la presencia del hombre, algunas aves como las golondrinas que anidaban
en los huecos de los árboles o rocas, lo hacen ahora en aleros y cobertizos.
“Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón los nidos a colgar” -decía
Bécquer…
Algunas avecillas son retozonas y desconsideradas porque interrumpen el
sueño de la mañana. Otras, como el colibrí, inmoderadas y perturbadoras:
delirium trémens, deliquio amoroso, conmemoración de la vida. Pajarillos
cantores, cantarines, alegres canturreos. Silbidos, zumbidos, gritos
extraños y graznidos. Encanto consolador, encanto y canto…
mag_berumen@cafecostenito.com.mx 03/08/2008