Debe Haber Sanciones para Países Contaminantes  

 

Por: Lic. Abigaíl Hernández Gasca

 

México D.F.-El mundo tiene que avanzar hacia un acuerdo global que contribuya a detener el cambio climático, de preferencia con Estados Unidos adentro. Pero si un país se niega constantemente a hacer más esfuerzos para reducir sus emisiones de efecto invernadero deben imponérsele “sanciones”, señala Gustavo Ampugnani, coordinador de la Campaña de Clima y Energía, de Greenpeace.

 

Reconoce que el instrumento jurídico de la Convención de Cambio Climático que es el Protocolo de Kyoto, no tiene un apartado que contenga sanciones para quienes no cumplan con las disposiciones del documento.

 

La realidad actual del cambio climático, señala Ampugnani, obliga a revisar la posibilidad de establecer sanciones. Recuerda que el Protocolo se redacta en 1997; entra en vigor en 2005 y empieza a implementarse en 2008, pero el texto es de hace 13 años y en ese momento la evidencia científica que se tiene actualmente sobre el cambio climático no existía.

 

“Si no ponemos un alto” a las emisiones de efecto invernadero, para 2015 será imposible estabilizar el aumento de la temperatura global del planeta; tendríamos que enfrentar un cambio climático fuera de control, peligroso. Eso es lo que la Convención busca evitar, subraya.

 

La Convención de Cambio Climático tiene casi 20 años de creada y aun no sabemos que pasará cuando el Protocolo de Kyoto finalice su primera fase de implementación (2012). Es triste que desde hace dos décadas estemos discutiendo qué se va a hacer, cuando el cambio climático ya nos llegó. El destino ya nos alcanzó. En nuestras manos está el adoptar lo más rápido posible acciones para evitar que ese destino sea mucho más peligroso y catastrófico de lo que hoy ya vivimos”, enfatiza el funcionario de Greenpeace.

 

Luego, Ampugnani hace una crítica hacia el mercado de bonos de carbono, el cual señala ha servido sólo para darle mayor flexibilidad a una serie de países para que cumplieran de forma fácil su obligación de reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

 

¿Qué va a pasar después de 2012? Se pregunta, porque en ese año acabará la fase de implementación del Protocolo de Kyoto y se tiene que darle continuidad; seguimos sin saber que va a pasar a nivel global para reducir emisiones. Por eso la conferencia de Copenhague fue un fracaso.

 

Si en Cancún, señala, se apruebe la creación de un fondo climático de por lo menos 140 mil millones de dólares anuales –de aquí al 2020-; se crea un mecanismo para reducir la deforestación a nivel global; y surgen acuerdos en materia de transferencia de tecnología se sentarán los cimientos del acuerdo global que esperamos se pueda dar a fines de 2011 en Sudáfrica, en la COP 17.

 

Greenpeace asiste como participante a la COP 16 en Cancún. Ampugnani indica que los asistentes, a nivel de gobierno, que asisten a esta conferencia tienen la capacidad de tomar acuerdos, pero quizás lo que falte es la voluntad política para hacer esto realidad.

 

“No hay una voluntad política realmente de resolver esto, porque pesan más otros intereses: de ciertas corporaciones interesadas en seguir quemando petróleo, carbón. Son otro tipo de intereses lo que lamentablemente tienen mayor peso específico que resolver el problema del cambio climático”, enfatiza.

 

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