
SUDÁFRICA MÁS QUE FÚTBOL: POBREZA Y VIH/ SIDA
*Lic. María Guadalupe Rico Martínez
Con toda la
parafernalia llega Sudáfrica como sede del Mundial de Fútbol, logro en
2004, del legendario luchador pro derechos humanos Premio Nobel de la
Paz Nelson Mandela, sueño cumplido por la economía emergente más
importante del continente africano; pero a pesar que desde el
apartheid ha
tenido cambios, aún sufre graves problemas: la pobreza y
el VIH/SIDA.
La pobreza, Objetivo
del Desarrollo del Milenio (ODM), planea reducir a la mitad entre 1990 y
2015 la proporción de personas con ingresos inferiores a un dólar por
día.
El VIH/SIDA, también
incluido en los ODM, apunta como meta detener
y comenzar a reducir la
propagación de la enfermedad mortal en 2015. Para 2010 el acceso universal al tratamiento a todas las personas que
lo necesiten.
En 2010 Sudáfrica detenta la tasa más alta de seropositivos tiene el 18 por ciento de adultos infectados de VIH/SIDA; debido a lo anterior 2.5 millones de huérfanos, éstos duplicarán en cifra para el 2015. Los menores en general subsisten con menos de un dólar por día. Innumerables escuelas toleran las secuelas del tráfico y uso indebido de drogas, la crueldad de las pandillas. Sudáfrica absorbe las tasas de delincuencia y criminalidad mayor del mundo. Hay atropello por razones de género. Y a lo anterior añadir la colocación en el cuarto lugar con tuberculosis.
Sudáfrica, China, India y
Brasil, en el listado de economías emergentes representan el 40 por
ciento de población del planeta, tratan de convencer a los países ricos
para que, aporten el 0.7 por ciento nacional bruto a la asistencia
oficial al desarrollo, establecido hace 30 años por la Organización de
las Naciones Unidas (ONU). El mandatario
brasileño Luis Inácio lula da Silva expresó que los países emergentes
van a mover el centro de la gravedad de la economía mundial, porque el
selecto club de los países ricos ya no resiste la gravedad de los hechos
y deben entender que no es posible ignorar a los países con base
industrial en desarrollo.
Por eso debemos
preguntarnos, cuándo llegará para Sudáfrica la rica recompensa de la que
habló Mandela: está en ciernes. Que no es en metales raros o piedras
preciosas que descansan en las entrañas de la tierra africana y los
librará de la pesada carga, de la desesperación que llevan en sus
corazones, nacido del hambre, el desempleo y desamparo.
Sudáfrica muy lejos del
cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, de la ONU.
*periodista y docente de Desarrollo Sustentable