OBAMA Y EL  PROTOCOLO DE KIOTO

 

Por Lic. María Guadalupe Rico Martínez

 

  Aunque el entonces Presidente de Estados Unidos George W. Bush anunció en el 2001  que su país no ratificaría el Protocolo de Kioto por el bien de la competitividad de sus empresas, la toma de decisiones a seis días de iniciado el periodo del nuevo Presidente Barack Hussein Obama abren una pausa a través de la cual se vislumbra un revés a la política medioambiental de su predecesor.

 

   Estados Unidos es el responsable del 22% de las emisiones de bióxido de carbono en el mundo y por ello tal vez que Obama haya pensado en retomar el tema; debido a que desde que Clinton firmó el Protocolo, nunca lo envió al Senado para la ratificación y Bush terminó dándole la espalda.

  

  The New York Times dijo en una de sus columnas que Obama tratará de estampar un sello especial a su política ambiental.  Ya designó a un equipo de especialistas, como Steven Chu, Premio Nobel de Física  y nuevo Secretario de Energía;John Holdren, experto en energía y clima, Director de la oficina de ciencias y tecnología, de la Casa Blanca; Jane Lubchenco bióloga marina, en administración nacional de los océanos y la atmósfera; Todd Stern, enviado especial para la lucha contra el cambio climático.

 

   El Primer mandatario dentro de sus primeras órdenes solicitó a la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) reexamine la posibilidad de conceder al estado de California -a la vanguardia de las medidas ecológicas,- el derecho a imponer sus propias restricciones a las emisiones de gases emitidas por automóviles que causan el efecto invernadero. Bush bloqueó en el 2007 estos esfuerzos y de una docena de estados; por fuerte presiones de la industria automotriz.

 

   El Protocolo de Kioto que propone reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que están provocando en la tierra el cambio climático obliga a los firmantes a reducir entre los años 2008-2012 en un 5.2 respecto a los niveles de 1990 las emisiones a la atmósfera del dióxido de carbono, metano, oxido nitroso, hidrofluocarbono, perfluorocarbono y el hexa fluorocarbono de azufre.

 

   El documento final aprobado en Poznan, en diciembre pasado en la 14ª conferencia sobre el Cambio Climático, mantiene la referencia acordada en la conferencia de Bali (India) en 2007 sobre la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (CO2) entre un 25 y un 40% para los países avanzados, e incluso por primera vez que el mundo en vías de desarrollo también limiten su contaminación entre un 15 y un 30%.

   En marzo los países avanzados presentarán sus datos sobre emisiones de bióxico de carbono y en junio se redactará un borrador sobre la estrategia medioambiental que deberá asumir la ONU en Copenhague, en diciembre del año en curso.

   Esperamos ahora que Estados Unidos con su nueva política ambiental asuma las responsabilidades que le corresponden y que ha venido ignorando propiciado por los grandes intereses económicos que pesaron más que el bienestar de sus ciudadanos y del mundo entero.