
Madre
Tierra.
María Amparo GONZALEZ BERUMEN.
A
propósito de los transgresores de
para nuestro infortunio, no han faltado aquí.
Hace miles de años los antiguos griegos celebraban el espíritu de
Todas las cosas están unidas,
todo cuanto acontece a
sucede a los hijos y a las hijas de
El hombre no tejió la red de la vida:
tan sólo es una de sus hebras.
Todo cuanto haga a la red
se lo hace a sí mismo.
A
lo largo de los siglos la figura de
En el mágico Reino Maya de la antigüedad, el dios alquimista Ixmucané
experimentó con toda clase de alimentos, “para descubrir en el maíz, la
sustancia que permitiría al género humano subsistir a pesar de los
terremotos, las inundaciones, o la erosión de las tierras taladas”. Los
nahuas le llamaron tzintli o Atzintzintli, según consta en los
antiguos códices. Tzintla deriva de las voces iziz centli, que
en huasteco quiere decir “grano de hormiga” porque, en base a la leyenda, el
maíz fue descubierto cuando unas hormigas lo llevaban a su hormiguero. El
texto tolteca de la creación cuenta que tras varios fracasos en el intento
de crear al hombre, el propio Quetzalcoatl se transformó en hormiga
negra, para llevar a su territorio el grano de vida que la hormiga roja de
los huaxtecas había descubierto.
En el antiguo escenario del noble suelo mexicano, muchos productos
alimenticios del indígena prehispánico tuvieron, y tienen aún hoy,
significativa trascendencia. Como en los hogares de aquel tiempo, en la
cocina contemporánea persiste la mayoría de estos cultivos, cual reflejo
fehaciente y esmerado de nuestros usos y costumbres. En el año
Entre estos múltiples cultivos se encuentra también el acahual o
girasol, planta rebautizada como gigantón o maíz de tejas que, por ser
originaria de México, fantasea rebosante en nuestro territorio. Se le ha
llamado girasol porque su corola gira a lo largo del día de cara al Sol,
dándose las flores en cabezuelas hasta de cincuenta centímetros de diámetro.
El girasol se conoció en España desde el siglo XVI, pero no fue sino hasta
1833 cuando se dio su cultivo en el Viejo Continente, y en Rusia en la
provincia de Saratov. Como adoradores magnánimos del Sol, los incas
reverenciaron esta flor creyéndola enamorada del astro rey. Que la flor
bienhechora del girasol nos sirva de instrumento para agradecer a
09/03/2008
mag_berumen@cafecostenito.com.mx