LA INFLUENZA HUMANA Y SUS INTERROGANTES

Por Lic. María Guadalupe Rico Martínez

   Que si es bioterrorismo, que si es para desviar la atención de la crisis financiera, que si es para que las farmacias vendieran antivirales, que para que México recibiera un préstamo del Banco de México y salir de la crisis, etc. lo cierto es que llegó el virus h1n1 y llegó para quedarse a decir por los científicos, aunque aún no está claro el día de su arribo ni su lugar de origen.

  Ha habido roces entre países por el cerco sanitario que algunos mandatarios implementaron, se hacen acaloradas discusiones por la razón o sin razón de quienes por el miedo al  virus desconocido optaron por cerrar las puertas de su casa para la entrada de conciudadanos y productos mexicanos. Probablemente China vio la llegada de algo peor a la gripe aviar.

   Setenta toneladas de despensa que llevaba el barco “Huasteco” de la Armada de México, hacia Haití uno de los países más pobres del mundo y  el primero en encabezar la lista en América Latina por sus carencias, tuvieron que ser desembarcadas de regreso. El miedo no era para menos, la tripulación pudiera llevar el ya mencionado virus.

   La Organización Mundial de la Salud, por medio de la Dra. Margaret Chan, hablaba al mundo, innumerables comunicados con recomendaciones para no dejarnos ver como seres infectados que al menor toque podríamos transmitir hasta lo intransmisible. La científica, con temple por su larga experiencia, encabezó en 2004 en China el síndrome respiratorio agudo y grave (SARS), explicaba con aplomo cómo enfrentar la pandemia.

   Y aquí en México, sobraban explicaciones del gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán para convencernos de que el virus de la gripe porcina, llamada así hasta ese momento, no había sido originada en el poblado de La Gloria y hasta un foro internacional hubo en aquel lugar en donde los pobladores se encargaron de denunciar ante expertos y periodistas  la epidemia que habían sufrido con síntomas gripales, semanas anteriores.

   A decir por el Dr. Carlos Arias, quien encabezó en el sitio a un grupo de científicos del Instituto de Biotecnología y la UNAM, al saber que de la mitad de los 3 mil habitantes enfermaron, “podría apostar que hubo muchas más infecciones causadas por el virus”. El primer y único caso confirmado, informaron las autoridades había sido un niño de 5 años.     

   La nueva cepa, sigue peregrinando entre países y por el mundo, infectando principalmente a niños, adolescentes y adultos jóvenes; se propaga en las escuelas, entre individuos de las distintas clases sociales, credos y colores.

   Si esta pandemia hasta el momento no ha sido tan trágica como se menciona, espera el mundo, México tiene tiempo para mejorar su sistema de salud.  Quedó a la intemperie las deficiencias. El personal médico, sin las condiciones mínimas indispensables para ofrecer sus servicios, malos tratos hacia los enfermos, abismo en el acceso a hospitales, etc.

  También en el sistema educativo, el 40 % de las escuelas públicas en el D.F. tienen el servicio sanitario en pésimas condiciones, en los estados cómo andarán. Las instrucciones se vinieron abajo, los niños no podrían lavarse las manos y mucho menos, taparse con el cubrebocas, el presupuesto emergente a las escuelas fue de mil pesos.

   Nos resta preguntarnos, cómo enfrentaremos otra pandemia, ¿los que menos tienen?  La gripe, no fue mortal atendida a tiempo. ¿Hay suficientes hospitales?, y ¿la corrupción en el sistema de salud de gobierno? Y ¿la credibilidad?  ¿La cifra de infectados fue cierta y la de los muertos? ¿Cuándo comenzó? ¿Fue influenza la causa de muerte del Director del Museo de Antropología? Hay todavía muchas más interrogantes en el aire.