La defensa de nuestra Laguna, una causa invencible.
María
Amparo GONZALEZ BERUMEN.

Hace tiempo leí un reportaje para la
reflexión, acerca de los errores humanos que están dañando al planeta. Y se
numeraban algunos trabajos excepcionales de investigación publicados con el
fin de frenar, en el ámbito de lo posible, estas arbitrariedades. Entre
ellos se citaba un artículo que al tiempo de su publicación pasó
inadvertido, en el que se documentaba el aumento, pausado pero constante, de
la fuerza y duración de los huracanes. Infortunadamente esta investigación
no adquirió la importancia que de origen tenía, sino hasta la aparición de
Katrina y su cauda devastadora que hoy todavía nos agobia… Y a pesar de
ello, el esquema se sigue repitiendo…
En uno de sus libros, el ambientalista
Césarman dice que en algún momento, Freud anotó que nuestro narcisismo había
sufrido tres heridas profundas: una, cuando Galileo demostró que no giraba
el Sol alrededor de
No será nunca ocioso repetir que
Por fortuna hoy puede afirmarse que en
diversos puntos del planeta, mucho se ha ido ganando a favor del medio
ambiente. México es el cuarto país con mayor biodiversidad en el mundo, y
cada pueblo está obligado a defender hasta el último centímetro de su suelo.
Nosotros, a nivel local, seguimos apostando sin titubeos a UNA CAUSA
INVENCIBLE: la defensa de nuestros terrenos y nuestra Laguna del Carpintero.
En aras de la conservación de esta área, a lo largo del anterior trienio
logramos mucho los ciudadanos. Y seguiremos atentos a los hechos porque, lo
decíamos hace poco aquí, hay todavía algunos hilos sueltos pendientes de
atar.
Lo anterior viene a mención, dada la
inminente apertura del Centro de Convenciones y el comentario que empieza a
oírse en algunos círculos empresariales, respecto a la ‘urgencia’ de
construir al menos un hotel en esa área, para comodidad de los asambleístas.
Argumentos serios para IMPEDIRLO tenemos de sobra los ciudadanos. Y aquí me
obligo a decir lo difícil que resulta ignorar en este pequeño puerto de
nuestros quereres, quién construye o deja de construir tal o cual edificio o
centro de negocios, con los fines que fuere. Decenas de artículos sobre los
problemas que nos aquejan se han escrito en esos términos. Sin detallar aquí
por enésima vez las cláusulas del Acta Federal de cesión del área que nos
ocupa, repetiré que el Centro de Convenciones es una obra del gobernador
Eugenio Hernández Flores; el Espacio Cultural Metropolitano lo fue de Tomás
Yárrington Ruvalcaba; y el centro comercial con supermercado fue un proyecto
fallido del anterior alcalde.
En medio de todo este entramado, puede
también decirse que la semana pasada, el gobernador Eugenio Hernández Flores
presentó al Congreso Local ocho iniciativas de ley que, de ser aprobadas, se
convertirán en ejes rectores que garanticen el cuidado de los recursos
naturales y el implemento de métodos de disuasión y sanción a infractores.
Dicho paquete de iniciativas “colocará a Tamaulipas a la vanguardia
legislativa en materia de protección ecológica”, dijo en sus páginas la
prensa local. Ello significa que nuestro estado no estaría íntegramente
supeditado a las decisiones federales en esta materia.
La cuestión es que, en el ir y venir
por los vericuetos arriba citados, estas iniciativas de ley parecen traer un
poco de luz a nuestras oscuridades. Que así sea. Y nos tocará
obligatoriamente a los ciudadanos seguir pugnando sin descanso a favor de
nuestros espacios naturales, e impedir A TIEMPO que en los terrenos
lindantes a
