HAITÍ Y ÁFRICA SUBSAHARIANA

Por Lic. María Guadalupe Rico Martínez

 

 

  Errar es inherente al ser humano, cualquiera comete errores, hemos estado equivocados, el problema es no desearlo reconocer. Por décadas el resto del mundo asumió el error de ignorar la situación de las naciones pobres, como es el caso de Haití.

 

   Hoy un sismo de gran magnitud abre la cloaca y presenta al mundo una nación que muere de hambre, sumida en la pobreza, y ahora con una pesadumbre que no esperaban vivir y suma a la ola factores que privilegian el subdesarrollo.

 

  La televisión presenta escenas realmente conmovedoras, en ruinas: casas, edificios y construcciones de cualquier tipo, personas de todas las edades heridas o muertas. Aquellas que salvaron sus vidas dando auxilio ante la incapacidad de servicios especializados de salud o bien deambulando entre imágenes dignas de películas dantescas.

 

  Haití ha estado ahí desde siempre. El pueblo más desamparado del continente americano. El 80% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Noventa por ciento de los niños sufren de enfermedades como diarreas causadas por el agua contaminada. De agosto a diciembre de 2008 cuatro devastadoras tormentas tropicales causaron detrimento, entre otros estragos echaron a bajo parte de la infraestructura de comunicaciones.

 

   Luego de esta crisis ambiental la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y otras entidades desarrollaban un plan trienal marco para la recuperación de Haití. Era esa la condición cuando sobreviene la catástrofe.

 

   Grupos de ayuda intervenían ante el panorama desolador de ver en los barrios pobres la compra de tierra arcillosa convertida en una preciada mercancía para la elaboración de galletas comestibles con sabor salobre y mineral que sacian el hambre de la población empobrecida.

 

   La comunidad mundial está solidarizada y acudiendo al llamado. Se trata de poner orden en un país convulsionado.

 

   Y mientras los Presidentes, de Venezuela, Hugo Chávez y de Nicaragua, Daniel Ortega, critican a Estados Unidos de estarse aprovechando para ocupar al país caribeño, el Secretario de Defensa Robert Gates, justifica que las fuerzas solo apoyarán a los elementos de la ONU.

 

   Igual que Haití, África Subsahariana padece hambruna,  estará esperando el resto del mundo a que en esa zona sobrevenga una hecatombe para voltear los ojos hacia allá, como ahora sucede con el primero.

 

   Es injusto que en este siglo, continúe la desigualdad. Qué enseñanzas tenemos del pasado. ¿Las políticas aplicadas han sido las correctas?  ¿El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional estarán cumpliendo con su papel?