
EL PETROLERO
DE ABOLENGO LLEVA NO SOLO EN SUS
VENAS EL ORO NEGRO SINO TAMBIÉN EL
PLOMO, AZUFRE, CARBÓN Y
Por Dr. Genaro Rico Martínez
Jefe del Servicio de Tumores Óseos
del INR
México D.F.
A la memoria del
amigo ausente.
Tu vida fue
difícil pero aprendiste a existir, te fuiste no porque hayas querido,
sino porque el manantial de
tu sangre se extinguió dejas
un imborrable recuerdo, cuando despunte el alba y escuchemos
un gallo cantar, te vamos a recordar con alegría sin igual, ese
es Joaquín el gallo al que
mi resto quiero apostar.
Cerro Azul,
Ver. a igual que otras poblaciones petroleras comparten una historia
similar, es un pueblo que nació como consecuencia del descubrimiento de
los primeros campos petroleros
del país, a él llegaron
gente de todo el territorio nacional en busca de trabajo y de una nueva
vida, como es de suponerse las condiciones que prevalecían por aquellos
años eran de insalubridad con enfermedades endémicas y una fauna que en
no pocas ocasiones generó un buen número de muertes.
al igual que las enfermedades infecciosas,
seguido vino el crecimiento poblacional y el desarrollo de
asentamientos humanos de forma anárquica que permanecen hasta hoy.
También llegaron profesionales de
diversas disciplinas que se sumaron
al desarrollo de la comunidad .Posterior a la gesta histórica de
la expropiación
existió una industria que entendía su papel y compromiso social
con la comunidad. Las escuelas artículo 123, provisión de agua potable,
campañas de fumigación permanente, dotación de cuadernos y útiles
escolares, mantenimiento de escuelas, un servicio médico de calidad,
campañas de vacunación, mantenimiento de calles principalmente donde
estaban asentados obreros y empleados de PEMEX, servicio de recolección
de basura, pero valga la pena aclarar, que esta no era un favor ni una
dadiva, puesto que lo que
obtenía la paraestatal de estos rincones del país no eran mendrugos,
era dinero contante y sonante, que los salarios eran modestamente
buenos indiscutible.
El trabajador
petrolero llegó a ser la aristocracia obrera,
recordando que la mayor parte de los sindicatos,
esperaban la revisión de su contrato posterior a realizarlo,
el petrolero y en base a ello fijaban sus aspiraciones
económicas, en fin existía un equilibrio social que generaba una mejor
calidad de vida para sus pobladores. A la par del crecimiento de la
industria sobrevenían agudos problemas que no fueron valorados en su
momento justo, como la
intensa contaminación del
medio ambiente, de la tierra, el agua, la flora
y fauna, así como el incuantificable daño a la salud de la
población que perdurara por muchas generaciones.
Recuerdo que
durante mi infancia jugábamos en las chapopoteras nos sentábamos a ver
las burbujas de gas como reventaban y observábamos como el ganado y
diversas especies de aves,
se quedaba atrapados dentro del espeso chapo, no valorábamos el riesgo,
ni el impacto sobre nuestra salud,
pues nadie, ni en la
escuela nos lo explicaban. Existía una ignorancia total propia de la
época al respecto, así como
enterarnos de la muerte de algunos
trabajadores dentro
de tanques de almacenamiento
intoxicados por el gas a pesar de estar estos vacíos.
Es entendible
que muchas cosas han cambiado, lo único que permanece sin variación,
son las deplorables condiciones en que quedaron los viejos campos
petroleros, en cuanto a contaminación y sus consecuencias como pérdidas
de campos agrícolas,
ganaderos, trastornos importantes a la pesca.
Actualmente,
es de notar que la cantidad de gases emanados del petróleo y sus
derivados continua sin cesar,
basta citar que existen viviendas antiguas y otras que son nuevos
desarrollos urbanos promovidos por la misma paraestatal,
en la que se respiran las 24 hrs.
gas de los antiguos
pozos, incluso casas en las
que dentro de sus patios existen permanentemente burbujas de gas las que
se respiran sin ninguna protección.
Esta
contaminación e intoxicación crónica a través de los años,
hoy hace
más que nunca su
aparición para cobrar el precio de nuestra indiferencia, ignorancia y
apatía así como el malentender que PEMEX,
con solo darnos un
empleo y un buen salario,
saldaba su compromiso social con el trabajador y su comunidad, sin
valorar que existía una deuda que iba más, mucho más lejos y que era el
atender todos los daños y trastornos ecológicos, sociales y de salud,
que se derivaban de su actividad industrial, eso solo lo paga de una
manera ínfima, y el compromiso no es solo con sus trabajadores sino con
toda su población.
Hoy ese factor sumado a todos los
actuales como son los cambios climáticos alteración y contaminación de
los alimentos y del resto del medio ambiente impactan sobre esta
población, produciendo la
aceleración o anticipación clínica de estas alteraciones sufridas
durante largo tiempo y transmitidas por sus congéneres, observándose hoy
enfermedades como leucemias, aplasias medulares, cánceres de todo tipo
en poblaciones cada vez más jóvenes,
así como un gran
conglomerado de enfermos diabéticos etc., y lo más penoso de todo es que
mucha de esta población afectada,
carece de un servicio médico, puesto que gran número de
trabajadores fueron arteramente liquidados y sin ninguna seguridad
social a pesar de que sus
males fueron generados
durante sus años de vivir y trabajar en los campos petroleros,
y para coronar la injusticia muchos fueron obligados
imprudentemente a desempeñar trabajos aun sin contar con medidas
de seguridad e higiene, así
lo vimos en soldadores, paileros, pintores, despachadores de gasolinas,
trabajadores de perforación,
Peor aun los encargados de la
salud, jamás
establecieron
programas o campañas permanentes
para evitar mayor daños en la población blanco o que se hiciera
un estudio serio del impacto ambiental sobre las comunidades expuestas.
Todo ha sido evadido y menos aun se ha
valorado la reubicación de asentamientos humanos en riesgo. Hoy
PEMEX no tiene interés en
los campos que han dejado de
ser productivos, mucho menos en las secuelas y daños colaterales
dejados, el negocio hoy está en otras latitudes del país, la disputa
actual es por la asignación de contratos millonarios
y por las prebendas que se asignan altos funcionarios
que van desde dádivas, vehículos, cheques, préstamos
hipotecarios, asignación de personal para que les sirvan en casa como
obreros, choferes, jardineros y ayudantes de la esposa
etc., un alto funcionario que ingresa recibe el primer año lo que
un trabajador no cobró en toda su vida laboral, sin tener riesgo de
salud alguno.
Los altos
funcionarios desconocen toda la problemática entorno a la industria, en
cambio los que nacieron ahí saben y conocen el pasado y el presente de
PEMEX, tristemente no solo
llevan el petróleo en la sangre sino también el plomo, azufre y carbón,
otros con peor suerte la aplasia medular
o los genes alterados por respirar todo el día los gases de los
hidrocarburos.
Continúa…