
A la memoria del amigo ausente
Tu vida fue difícil pero aprendiste a existir, te fuiste no porque hayas
querido, sino porque el
manantial de tu sangre se extinguió
dejas un imborrable recuerdo; cuando despunte el alba y
escuchemos un gallo cantar
te vamos a recordar con alegría sin igual, ese es Joaquín
el gallo al que mi resto quiero apostar.
EL PETROLERO DE ABOLENGO LLEVA NO SÓLO EN SUS VENAS EL ORO
NEGRO SINO TAMBIÉN EL PLOMO, AZUFRE,
CARBÓN Y
LA
CARGA GENÉTICA DE MÚLTIPLES ENFERMEDADES GRAVES
Segunda parte
En esta condición de
aplasia medular acabo de ver morir después de una larga y penosa
enfermedad a un compañero que ingresó como aprendiz de máquinas y
herramientas, a los 16 años de edad, como un premio a la antigüedad de
su padre.
Firmó de base y poco antes de
cumplir los 30 años de servicio inició con el cuadro citado, fue
jubilado con todas las desventajas a pesar de haber sido un trabajador
eficiente, honesto y responsable.
Una exposición crónica a muy
temprana edad a los efectos de la gasolina y sus últimos años a vivir en
una zona altamente contaminada por gases libres en el ambiente de casas
construidas por la propia empresa aledaña al histórico pozo número 4,
fueron los factores probables de
su enfermedad. En ningún momento se le sugirió el cambio de actividad o
domicilio por el riesgo que implicaba.
Finalmente, fallece y tras
un largo y penoso juicio, escasos 3 años antes de su muerte,
le es concedido el carácter de
enfermedad profesional y una triste y escuálida indemnización que tuvo
que pelear y compartir con su abogado, como
si su historia laboral no hubiese
existido para los dirigentes de la empresa y sindicato.
Desde el punto de
vista médico afortunadamente fue tratado con especial profesionalismo
por todo el personal que intervino durante su enfermedad,
a ellos en el nombre de Dios
gracias; profesionales de la
medicina que animan y alientan la vida y nos hacen mantener
indeclinablemente la fe en que un mundo distinto es posible para todos.
Este cuadro no es
raro entre el trabajador petrolero y su familia.
Vi el desarrollo
mortal de la enfermedad en un joven, hijo de un médico, así como a la
hija de un trabajador de perforación. Y ahora en un familiar directo y
recuerdo años atrás, en mis
primeros años de médico, casos
similares amén de otros tipos de cánceres.
Hoy no solo quiero
hablar en nombre de este querido amigo con el compartí mi adolescencia y
conviví en nuestros años de
aprendizaje, sino de todos aquellos trabajadores y sus familias que son
tratados con desinterés y apatía en los centros hospitalarios de tercer
nivel a los que se les niega los beneficios de una medicina avanzada
porque, en no
pocas ocasiones son regresados a sus centros de trabajo,
aduciendo la falta de recursos para su debida atención, o ésta se
realiza de manera incompleta; así como por aquellos que hoy son victimas
de alguna forma de cáncer y que luchan por sobrevivir aun sin tener
ninguna forma de seguridad social.
Ejemplos sobran y no quiero
citar casos ni facultativos, pero hoy más que nunca se requiere hacer un
diagnóstico global para establecer medidas preventivas, reubicar causas
y poblaciones riesgo, así como establecer una política permanente que
ayude de manera gradual a disminuir eficazmente los riesgos en zonas
densamente contaminadas por los efectos de la primera industria nacional
y retomar el papel social histórico que tiene PEMEX con sus trabajadores
y su comunidad.
De estos campos salieron
millones de millones de pesos en petróleo que lo único que ha dejado, es
miseria, desempleo y una contaminación sin limites,
así como pueblos con crecimiento
anárquico que nunca se prepararon, que nunca pensaron que acontecería el
agotamiento de los yacimientos.
Aun es tiempo de restaurar
heridas, cerrar las zanjas de desigualdad y abrir un horizonte en el que
se avisore un destino distinto para las nuevas generaciones de afectados
que debe incluir campañas de salud
que valoren las zonas de riesgo, para
otros consejo y estudios
genéticos para detectar posibles anomalías que generen riesgos y
enfermedades potenciales relacionadas al tema en cuestión, reubicación
y desarrollo urbano lejos de los puntos críticos generadores de
contaminación, educación para la salud permanente que explique y asesore
de manera explicita la relación entre enfermedad y factores de riesgo.
De todo lo vertido sintetizo lo siguiente:
1.- Debe
redefinirse y reactivarse el compromiso histórico y social de la empresa
con las comunidades afectadas.
2.-
Realizarse un diagnostico situacional del impacto ambiental y
consecuencias.
3.-
Establecer un programa permanente de medicina preventiva para detectar
oportunamente el desarrollo de enfermedades relacionadas a esta
actividad industrial.
4.-Establecer
un programa que vigile y norme de forma permanente el desarrollo urbano
fuera del alcance de las zonas potencialmente generadoras de enfermedad.
5.-Convenios
preestablecidos entre comunidades que serán afectadas por esta actividad
y la paraestatal en la que se contemplen aspectos sociales, ecológicos,
de salud y prever con
anticipación el futuro al agotarse el recurso.
6.-
Establecer convenios interinstitucionales para tratar a individuos que
hayan sido afectados por esta actividad
que no tienen relación laboral con PEMEX y que carecen de una
forma de seguridad social. Indudablemente es un buen sueño este
propósito pero seguro estoy que muchos abúlicos e indiferentes habrán de
despertarse algún día con la noticia de que forman parte del problema y
para muchos probablemente el tiempo se les habrá agotado,
por eso a pesar de todo lo
acontecido en nuestro país, lo
menos que debemos hacer es
bajar la guardia y mantener el espíritu de lucha los más alto posible.
Seguro estoy también de que
vendrán tiempos mejores y que habremos de construir un país
de conciencias libres.
EN HONOR A
Paradójicamente hoy
empezaron a regresar a los mismos que ayer el pueblo de México les quito
la industria,- y lo hacen quienes
jamás participaron en la gesta histórica de la que por tantos años
fuimos ejemplo en el mundo y orgullo nacional - la expropiación
petrolera.
Para terminar,
durante el sexenio pasado el
superávit económico de la
industria fue sin precedentes el beneficio económico para remendar la
industria o para mejorar sus
servicios de salud, este alud de petrodólares aún nos estamos
preguntando, donde quedaron porque en mi pueblo no ha pasado nada.
Dr.
Genaro Rico Martínez
Jefe del
Servicio de Tumores Óseos
Instituto
Nacional de Rehabilitación
México, D. F.